sábado, 27 de diciembre de 2014

Los Símbolos Teosóficos






















La cruz egipcia, colocada en el centro del sello en el interior del espacio creado por los seis triángulos entrelazados, no es menos antigua ni menos interesante que estos últimos. Ella debería ser de color blanco brillante, ya que representa al hombre regenerado y a la vida. El oval situado encima, es la materia, mientras los brazos inferiores representan el espíritu, el cual, unido a la materia, es la vida, ya sea material o eterna. Es también el símbolo de Venus, que, según “La Doctrina Secreta,” es la hermana mayor de la tierra. En Venus se perciben nuestros cambios, y los que proceden de ella, nos influencian a nosotros. Esta cruz se encuentra en casi cada papiro egipcio. “El Libro de Job” es en realidad una traducción, en cierto modo alterada, de “El Libro de los Muertos” usado por los egipcios, en el cual el alma, o el candidato, entra en el Vestíbulo de las Dos Verdades para ser juzgado en presencia de Osiris. El es Job. Al entrar, se encuentra en frente a Isis, la cual es una doncella, por lo tanto él dice: “Hice un pacto con mis ojos que no miraré a una doncella.” Isis tiene en su mano el símbolo de la cruz ansata, que significa la vida. Se encuentra en las manos de los guardianes de los muertos y en muchos otros sitios. Se ve constantemente en los papiros del Museo Británico, en los monumentos egipcios, europeos y americanos. El obelisco que el comandante Gorringe trajo del Egipto, y ahora está erigido en el Central Park de Nueva York, contiene más de treinta cruces ansatas. Al examinar el sarcófago de una momia, que se exhibía al público el año pasado en Tacoma, Washington, ví muchas cruces de las que estamos hablando. Es uno de los símbolos más antiguos de todos.
La cruz encorvada, situada en el pequeño círculo sobre la serpiente en la parte superior del sello, y unida al vértice del triángulo superior, es la Svástica. En oriente se encuentra casi en cualquier lugar, como también entre los primeros cristianos y en algún otro sitio en Europa. Se le han dado muchos sentidos. A veces, representa el remolino de la voluntad, la “Rueda de la Ley,” citada en ambos los libros budistas y brahmánicos. Según se afirma, cuando los Budas vienen, imparten otro giro a la Rueda de la Ley, y Krishna le dice a Arjuna que, él que no sostiene propiamente la rotación de la gran rueda de la acción y reacción, entre los dos mundos, vive una existencia de pecado sin propósito. En la India, la Svástica representa el sitio o el centro en el cual fluyen las fuerzas del gran desconocido para mostrarse sucesivamente en varias manifestaciones, ilustra también el gran molino de los Dioses en cuyo centro está situada el alma y donde, la revolución del eje, atrae todas las cosas para que se destruyan, amalgamen y transformen constantemente.
Lo que antecede, termina un análisis del sello de la Sociedad. En 1875, este escritor, obedeciendo al ruego del coronel Olcott, dibujó un broche para que los miembros lo usaran. El joyero Maiden Lane fue el primero en hacerlo. Está constituido por la combinación de la serpiente con el tau egipcio, formando entonces las letras “T.S.” La ilustración al lado, es una incisión sacada del antiguo dibujo el año pasado, cuando se empezó a usar los broches más que anteriormente. Un nutrido número de miembros americanos y europeos ahora los lleva. El coronel Olcott tiene uno que un teósofo de Nueva York le presentó un poco antes de la convención londinense.
La palabra sánscrita “Aum” encima del sello, y la máxima, son añadiduras sucesivas adoptadas después de que Madame Blavatsky y el coronel Olcott fueron a la India. El Aum en su posición presente se debe interpretar como la “Fuente de Luz, el Sol que ilumina nuestras mentes y la meta de nuestro esfuerzo,” es decir, la verdad, ya que la Teosofía constantemente nos demuestra que “No existe religión superior a la Verdad
William Q. Judge Path, Abril 1892

martes, 23 de diciembre de 2014

solsticio de inverno

“No es el nacimiento de Jesucristo.....”
“Seria una ventaja a la Causa de la Verdad, de la Sabiduria de todos los Profetas, si el origen y desarrollo del festival Cristiano fuera conocido por todos. Los padres de la iglesia en el cuarto siglo proclamaron el 25 de diciembre como el dia para celebrar este festival. No es el nacimiento de Jesucristo, sino el muy antiguo Festival del Solsticio de Invierno, celebrado por todo el mundo pagano. (no religioso)
Los aspectos psiquicos y espirituales de las estaciones del año, y por lo tanto del Solsticio de Invierno, les fueron conocidos a los sabios de cada antigua civilizacion. El festival estaba destinado a traer a la mente de las masas el hecho que el mundo de la Psique (alma) y del Nous (intelecto, inteligencia) afectaban la Psique y el Nous en el hombre. Los primeros Padres de la Iglesia justamente tomaron ventaja del antiguo conocimiento, pero sus sucesores lo interpretaron equivocadamente y lo hicieron sectario.
“Esotericamente el Sol representa el Christos. Una gran funcion de este Poder Divino es de sostener la Luz de Esperanza, centrada en su manifestacion en este mundo mortal como el Gran Sacrificio. Entonces en la tradicion Judeo- Cristiana eso representa el Mesias. Esa Macrocosmica verdad tiene un aspecto psicologico y mistico Microcosmico o humano. La comprencion de la Divina Presencia y la busqueda de su ayuda en la diaria rutina de la vida debe comenzar algun dia para cada ser humano: eso es su verdadero Solsticio de Invierno. Cosmicamente, en el proceso evolucionario, de acuerdo con la ley ciclica, La Divinidad se manifiesta como Hombre Divino. Nosotros los conocemos como Avataras o Encarnaciones Divinas. Cuando un ser humano manifiesta su innata Divinidad, habiendola encontrado en su “ser interno” como Pablo enseño, entonces en verdad el se ha vuelto espiritualmente despierto, y esta cerca de su Segundo Nacimiento.
“Muchos son los Muertos vivientes en nuestra civilizacion, inclinados a la desilusion, nacidos de la ignorancia los hombres pasan de muerte en muerte. Ellos viven para la gratificacion de sus lujurias y apetitos; sus mentes cubiertas con falso conocimiento, con lodo y suciedad. La limpieza mental provoca la muerte del pecado y tendencias pecaminosas. La muerte final del hombre inferior trae el nacimiento del Hombre Superior. Este es el segundo nacimiento del individuo, que conduce al adeptado.
Propongamos en estas navidades, vivir nuestras vidas para que experimentando una serie de nacimientos, despertemos a nuevas realidades, Purifiquemos nuestros corazones, y la sabiduria del Christos irradiara su luz.”
– B.P. Wadia, Thus Have I Heard, p. 106-107

lunes, 15 de diciembre de 2014

MAHATMAS Y CHELAS

Un Mahatma es un ser que, mediante un entrenamiento y una educación especial, ha desarrollado esas facultades superiores y ha alcanzado ese conocimiento espiritual que, por lo general, la humanidad adquirirá después de haber pasado por una serie de innumerables reencarnaciones, durante el proceso de evolución cósmica si, entretanto, no se opone a los propósitos de la Naturaleza, causando su propio aniquilamiento. Este proceso autoevolutivo del Mahatma, se extiende a lo largo de un número de "encarnaciones"; aunque, relativamente hablando, son pocas. Ahora bien: ¿qué es lo que reencarna? Según lo divulgado en la doctrina oculta: los primeros tres principios mueren, más o menos, con lo que llamamos la muerte física. El cuarto principio, junto a las porciones inferiores del quinto, donde residen las proclividades animales, tiene su habitación en Kama Loca, donde sufre la agonía de la desintegración, proporcionalmente a la intensidad de esos deseos inferiores.
Mientras que, el Manas superior, el ser puro, es lo que se asocia con el sexto y séptimo principio y es el que entra en Devachan para gozar los efectos de su buen Karma y, luego, reencarnarse en una individualidad superior. Ahora es una entidad que está pasando por el entrenamiento oculto en sus vidas sucesivas; pero, gradualmente, (en cada encarnación), el Manas inferior se reduce más y más hasta que llega el momento en que, su Manas completo, siendo de un carácter totalmente elevado, se centrará en la individualidad superior; entonces podremos decir que esta persona se ha convertido en un Mahatma. Cuando su muerte física llega, los cuatro principios inferiores perecen sin sufrir; porque para él son, simplemente, un vestido que se pone o se quita cuando quiere. Así; el verdadero Mahatma no es su cuerpo físico; sino ese Manas superior que está indisolublemente conectado con Atma y su vehículo (el sexto principio, Buddhi). Una unión que él efectuó en un lapso relativamente breve, pasando por el proceso autoevolutivo, presentado por la Filosofía Oculta.
Por lo tanto: cuando las personas expresan el deseo de "ver a un Mahatma," en realidad, parecen no entender lo que están pidiendo. ¿Cómo es posible que ellos, con sus ojos físicos, esperen ver eso que trasciende la vista? ¿Quizá anhelan y buscan ver el cuerpo, un mero cascarón o una máscara? Supongamos que vean el cuerpo de un Mahatma; ¿cómo pueden saber que detrás de esa máscara se esconde una entidad sublime? ¿Con qué parámetro juzgarán si la Maya (ilusión) que tienen al frente, refleja o no la imagen de un auténtico Mahatma? ¿Quién puede decir que lo físico no es Maya? Las cosas superiores son perceptibles sólo por un sentido afín a ellas. Por lo tanto: quienquiera ver el verdadero Mahatma, debe usar su vista intelectual. Debe elevar su Manas de manera tal que su percepción sea clara, disipando la neblina creada por Maya. Así su visión será nítida y podrá ver los Mahatmas en cualquier sitio que estén; pues, habiéndose unido con el sexto y séptimo principio, que son ubicuos y omnipresentes, podemos decir que los Mahatmas están por todas partes. Al mismo tiempo, aunque los Mahatmas abarcan, con su vista mental, a la humanidad entera, no se puede esperar que noten, particularmente, cada ser humano, a menos que él, con sus acciones especiales, haya atraído su atención.
Podríamos decir que es análogo al escalador que, alcanzada la cumbre de una montaña, puede ver la planicie completa, pero sin discernir cualquier árbol o sitio particular, porque desde esta posición elevada, lo que está abajo es una simple amalgama, mientras su atención puede ser atraída hacia algo que sobresale de su medio ambiente. Lo que especialmente importa a los Mahatmas es el bien más elevado de la humanidad en su totalidad, porque se han identificado con el Alma Universal que compenetra a la Humanidad y aquél que quisiera atraer su atención, debe hacerlo mediante esta Alma omnipresente. A tal percepción de Manas se le podría llamar: "fe"; que no debemos confundir con la creencia ciega. A veces: "fe ciega," es una expresión usada para indicar una creencia sin percepción o entendimiento; mientras la verdadera percepción de Manas es esta creencia iluminada, que es el verdadero sentido de la palabra "fe."
Al mismo tiempo, esta creencia debería ser acompañada por el conocimiento: la experiencia; ya que el "verdadero conocimiento conlleva la fe." La Fe es la percepción de Manas (el quinto principio), mientras el conocimiento, en la auténtica acepción del término, es la capacidad del Intelecto: su percepción espiritual. En síntesis: la individualidad superior humana, compuesta por el Manas superior y el sexto y el séptimo principio, debería trabajar como una unidad y sólo entonces podrá obtener la "sabiduría divina"; ya que las cosas divinas son perceptibles, únicamente, por las facultades divinas. Entonces, el deseo que debería inducir a un individuo a buscar el discipulado, es el de comprender las operaciones de la Ley de Evolución Cósmica, al grado que le permitirán trabajar en armonía con la Naturaleza, en lugar de oponerse a sus propósitos, debido a su ignorancia.
[Artículo por H. P. Blavatsky]
Artwork; Phoenix, Krisztina Lazar