jueves, 8 de enero de 2015

El Gran Arcano













En el HOMBRE, el primer tetracordo: ¡Do! “suena “ en el “Do de pecho”, a la altura de la glándula del timo, detrás del esternón; ¡Re!, en la corteza adrenal, a la altura del ombligo. Sistema endocrino del eje adrenal-pituitario que secreta entre otras, las hormonas esteroides sexuales. Son elementos en formas de casquetes sobre los riñones. ¡Mi! en las gónadas y ¡Fa! en la próstata en la base del falo.

El segundo tetracordo: ¡Sol! en la frente, entre ambas cejas; la “estrella” del asceta que lo acompañará por toda su vida terrena. Es su Sol interior y lo caracteriza como elegido:

«No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro DIOS.»
Apocalipsis 7-3.

«Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.»
Apocalipsis 9-4.

Continuando con el segundo tetracordo: ¡La! “suena” en la glándula pituitaria o hipófisis; la glándula “maestra” del sistema endocrino adrenal-pituitario, localizada en la “silla turca” en la base del cráneo. ¡Si! en la glándula pineal, junto a la hipófisis; la más enigmática de la fisiología, puesto que no se le conoce función alguna, al menos para el “hombre moderno.” Es el “ábrete sésamo” de la razón de la intuición y de la visión interior del HOMBRE.

La cuarta nota del segundo tetracordo, “¡Do! de cabeza”, tiene su armonía en toda la masa encefálica, pero no posee un “centro de gravedad” correspondiente. Está “fuera” del HOMBRE y se siente como un vórtice que sale por la “coronilla”, en la parte superior del cráneo, cuando el asceta realiza el RETORNO. ¡Emula un agujero negro o no-sol!

¡Fa! es la nota que sintetiza el universo material del asceta, “este”, el cuerpo físico; en contraposición a ¡Si!, el “universo espiritual.”

En la ciencia sagrada, el sonido, !AUM!, que se pronuncia como ¡OM!, reviste una importancia excepcional, puesto que todos los sonidos, son resonancias del sonido primigenio ¡AUM!

El mismo sostiene todo el universo y corresponde al blanco, en comparación con el espectro de la luz visible, que inmanente tiene todos los colores.

¡AUM! (¡OM!) es la octava superior, la nota fundamental de la absoluta realidad que el asceta puede percibir cuando su oído interno se abre a lo universal. Es el sonido trascendental de la escala interior cuando se pronuncia con el “corazón”, a la altura del esternón, donde suena el ¡Do! de pecho.

Realizando así el REPLIEGUE, el asceta se concentra en su ATMA (ALMA) y detiene la actividad mental. «Es pues necesario, llevar el sonido, ¡OM!, hasta la más alta frecuencia conciencial, cuando ya no es perceptible, de modo que transfiera la conciencia (cit) nouménica al “intervalo inexpreso y silencioso”, allí donde se puede alcanzar el SER.»

Para realizar lo expuesto, se necesita perseverancia, humildad, intuición supraconciente, amor a lo infinito y posiblemente, una guía eficaz.

«¡OM!
“Aquel” es plenitud.
“Este” es plenitud.
 La plenitud nace de su plenitud:
Todo es plenitud.
¡OM! Paz, paz, paz.»

Isa – Upanisad.

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